Jóvenes sin wiki

October 13, 2017

Lxs jóvenes. ¿Qué es ser joven? Es muy difícil delimitar un concepto que incluye tanta variabilidad. ¿Quién define quién es joven? ¿La sociedad? ¿La ley? ¿La familia? ¿Ciertos patrones biológicos? ¿Qué edad anuncia el comienzo de esta etapa? ¿Qué edad el final? ¿Hay una edad específica? ¿Qué requisitos son necesarios para integrarla?

 

 

 

Las respuestas nos parecen tan simples que complejizan el razonamiento. Muchxs hablan de la libertad con la que convive este grupo social, que su liviandad se debe a la falta de responsabilidades, o al desinterés que mantienen de las mismas. Lo que nos lleva a preguntarnos si existen tareas destinadas a cada una de las etapas de la vida; si hay algunas más importantes que otras, y si las hay, ¿Quién decide su jerarquía? ¿Por qué generalmente lxs que encabezan esta clasificación de labores son “Adultxs”? ¿No son lxs “jóvenes” lxs que protagonizan el presente y nuestra proyección del futuro? Si no experimentan y de esta forma adquieren herramientas ¿Cómo abarcarán el futuro de una manera “correcta”? ¿Hay una sola manera correcta, o la clave es admitir la diferenciación de pensamientos para llegar a una conclusión más rica? ¿La liviandad de lxs jóvenes realmente se relaciona con el desinterés o más bien con el interés extremo, expresado como disfrute?

Vamos al colegio para prepararnos para la facultad; en ella estudiamos para conseguir un título que nos habilite a obtener un trabajo “digno”; cuando conseguimos el trabajo (si lo conseguimos), nos esforzamos constantemente para avanzar en nuestra carrera y conseguir una ascendencia social y económica y buena vida para nuestra familia. Vivimos toda una vida pensando en el futuro. Este futuro lo ligamos con la adultez, las responsabilidades, aburrimiento, con la pérdida de todo lo bueno que mantuvo la juventud: esa “libertad” y “liviandad”. Es decir que vivimos toda una vida para convertirnos en adultxs, ¿No será que lxs adultxs deberían convertirse en jóvenes y no a la inversa?

 

Para clarificar lo mejor posible estas cuestiones, nos posicionaremos en el lugar del actor principal de este informe: jóvenes.

 

Para que florezca la ponencia, además de asistir a las reuniones previas con nuestros profes que contribuían en nuestra creatividad, googleamos jóvenes, juventud, y así poder conocer la impresión que nos brinda la internet de lxs mismxs. Como usualmente sucede, Wikipedia fue la primer website que se hizo notar. Ingresamos en ella y luego de leer la introducción, nos situamos en el índice ubicado a la izquierda y nos topamos con tantos ítems como temáticas (acerca de lxs jóvenes) que abarcarían. Lo impactante fue que en ese listado eran prioritarias cuestiones como “problemas juveniles”, “el fracaso escolar”, “la violencia”, “la explotación juvenil”, “el uso y abuso de drogas”, mientras que la cultura juvenil, sus revoluciones, organizaciones e historia, estaban ubicados en un segundo plano.

La segunda página a la que ingresamos fue una en relación a la religión. La dinámica consistía en que un par de “jóvenes” hagan preguntas sobre sus inquietudes y en base a la biblia, te hacían saber las respuestas. Nos llamó la atención que las primeras casi 20 preguntas de la sección “Jóvenes”, se refieran solamente a la sexualidad. En otras palabras si te centrabas en esta web, pensarías que el mayor interés de lxs jóvenes hoy en día es el sexo o la principal mirada que sostiene la religión de lxs jóvenes, es que su mente no hace más que pensar en su sexualidad (activa o no).

 

Por último visitamos un par de sitios que hablaban de la vida cronológicamente hablando, y definían a la juventud como la etapa posterior a la adolescencia/ pubertad y anterior a la adultez.

Pero, ¿realmente nos podemos definir como un rejunte de años? ¿o como el surgimiento y descubrimiento de nuestra sexualidad? ¿o como un momento donde nos exceden los problemas?

 

Lo único que nos instaló en la cabeza leer estas páginas fue lo que restábamos en la sociedad, o más bien lo que la red creía que hacíamos en ella. Como en toda situación lo más sencillo es etiquetar; ya sea una persona, un grupo, una cuestión, objeto, positiva o negativamente. Etiquetar. Y en este caso, estas calificaciones no nos favorecían en lo más mínimo. Pero no estamos seguros si el problema sea encuadrar, porque pensándolo bien es lógicamente imposible abarcar una temática que no tiene principio ni fin. El contorno del asunto, sus vértices, es tan importante como el interior y su contenido. La problemática se genera cuando existe una mirada y entendimiento arbitrario de esa etiqueta; cuando es individual e inamovible. Porque es posible que la juventud sea problemática, sexualizada, libre, pero no quita que también sea inquieta, interesante, evolutiva, cambiante, extravagante, diferente y única. Que se sostenga y sobreviva gracias a la reciprocidad de sus integrantes. Que se nutra de las diferentes etiquetas, que conviva con ellas. Que admita sus partes débiles e inestables pero fortalezca su potencial otorgándole atención a todas sus posibilidades. Sí, es una etapa con errores, pero de eso se trata, ¿no? Escuchamos nombrar la frase “de los errores se aprende” y por más que ellos existan en cualquier momento de la vida, muchos estudios apuntan que en época de Juventud el cerebro se mantiene predispuesto a la alteridad y a la adaptación. Es por eso que hablamos de la juventud como una actitud, como una estimulación constante, como perseverancia; no como una edad, para nosotros es indistinta, ¿o no? No varía la importancia de unx chicx de 5 años cuidando su juguete, que una persona de 40 asistiendo a trabajar o una de 15 preocupada por el colegio. Las responsabilidades son insignificantes en sí mismas, se amoldan al valor que cada uno le otorgue.

Manteniendo esta posición se abren otras preguntas como… ¿Se pueden ser joven y adulto a la vez?

 

Nos preguntamos si verdaderamente hay una única manera de transitar dicha etapa y concluimos en que no. Se pueden apreciar tantas juventudes como individuos existan. Nos  encontramos insertos en un sistema que escribe nuestro destino siquiera sin nostrxs haber nacido; por tanto una vez en camino, llegamos al mundo con ciertos estigmas instalados y actuamos en consecuencia. Esto contribuye a la constante reproducción de un imaginario social que nos encuadra a lxs jóvenes, como actores secundarios de nuestras propias vidas. Nuestro objetivo es deconstruir las barreras que la sociedad nos impone pero para lograrlo debemos admitir la genuinidad que sostenemos, ya que sin ella nos mantendríamos en lo que esperan de nosotrxs pero nunca alcanzaríamos lo que ansiamos por conseguir: la libertad de direccionar el curso de nuestras vidas como se nos plazca.

 

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