Por favor, respetame.

Nosotros vamos a hablar de los prejuicios, algo que hoy vemos todo el tiempo, todos los días, en cualquier lugar y ámbito. Un prejuicio es una opinión preconcebida generalmente negativa hacia algo o alguien. Desde chiquitos escuchamos diferentes comentarios en las calles, subtes, colectivos, y a veces hasta de nuestros propios familiares decir cosas como “Que asco el color de pelo de esa chica, “¿Cómo puede tener ese tatuaje tan a la vista?”, “¿Es necesario que se estén dando besos estas dos delante de todos?”, “Para entrar a este lugar tenés que pesar menos de tantos kilos”, entre otras. Nos preguntamos, ¿Los adultos se

 

darán cuenta de verdad, de lo que están hablando delante nuestro? ¿Es esa la manera de “educarnos”? Quizás piensen que un tatuaje te cambia el cerebro, que hace algún tipo de cortocircuito en nosotros y si tenemos más de dos tatuajes somos unos ordinarios, como escuchamos alguna vez en un subte. Son cosas innecesarias, como escuchamos en una mesa que compartimos con gente conocida. Si tenemos el pelo azul y un piercing en la nariz “no nos importa nada”. Y si no me lo dicen con palabras, me lo dicen con la mirada.

 

A ustedes señor y señora del subte les quiero explicar que estoy bien, que no muere nadie si yo tengo un tatuaje en el cuello. A ustedes dos queridas amigas que estan hablando por lo bajo de mi color de pelo en los últimos asientos del colectivo les quiero decir que AMO como me queda y que cuando me miré al espejo fui feliz. Y a ustedes, mamá y papá, les quiero decir que se queden tranquilos, que soy el que ustedes criaron desde chiquito, que no fallaron en nada. Abuela, tu hija o mi madre, me da todos los días lo mejor de sí para que esté bien y me enseña todos los días algo nuevo. Y les quiero decir algo a las dos, a vos mamá y a vos abuela, que si ustedes me enseñaron a mi, yo tambien les puedo enseñar a ustedes sobre como es mi mundo siendo mas chico y viendo las cosas de otra manera. ¿Qué les diría? Les diría que veo como algo normal que dos hombres o dos mujeres están demostrando cuánto se aman por la calle, que ver a una persona con muchos tatuajes me parece “copado” y no importa a que se dedique, donde viva, con quienes se junta. Es “copado”, tiene onda, fin.
Porque nunca sabemos de la vida de la otra persona y todo lo que atravesó. Entonces… ¿qué podemos decir? Si no la conocemos, si no estamos con esa persona todos los días, en todo momento, y mucho menos sabemos lo que piensa. Y por eso ponemos la definición al principio. Juzgamos antes de saber algo sobre el otro cuando en realidad, no sabemos nada. Y va más allá de lo que digan las personas, porque quizás te bajaste del subte con tu pelo azul, después de haber visto lo mal que te miraba la señora que estaba sentada, y fuiste a comprarle una remera a tu mama. Acción que ni siquiera pudiste realizar porque no había talle para ella. Entonces, ahí la sociedad te da opcion de adelgazar o no ponerte lo que te gusta. ¿Son necesarias estas opciones? ¿Es necesario que tengamos que bancarnos a la señora que nos mira mal? ¿Es necesario discutir con la abuela sobre cuestiones de sexualidad? ¿Hasta qué punto nosotros tenemos la mente tan abierta? Los invitamos a escuchar 3 casos diferentes sobre distintos estereotipos que podemos ver en nuestra sociedad.

TINCHO


Mi nombre es Martin Callegari y tengo 17 años. Sufrí de bullying durante toda la secundaria debido a mi orientación sexual. Si, me gustan los hombres.
El bullying consistía en insultos, humillaciones y hasta golpes. Y lo más triste era ver como el resto no decía nada. De mas chico no entendía porque lo hacían, pero ahora si. Las personas no pueden aceptar algo diferente, “mal visto”. Como si mi homosexualidad influyera de alguna forma en sus vidas, cuando todos (incluso ellos) saben que no es así. Parece ser una especie de escudo, como para demostrar que ellos son los que están bien y el resto mal.
Antes lo sufría mucho, hasta que aprendí a no dar bola a estos comentarios que supuestamente tendrían que dolerme cuando no es así, porque soy así y me gusta ser asi, por lo tanto ya no me importa lo que opine el resto.
Lo que más me dolió fue que mi familia (al principio) no lo aceptaba y hasta quisieron mandarme a terapia, como si la homosexualidad tuviera que tratarse, curarse como una enfermedad. Pero lo que mi familia no entendía es que yo soy feliz y que soy el mismo de siempre. Mi orientación sexual no cambia mi forma de ser, mi persona. Por suerte, después de mucho tiempo y muchas discusiones, lo aceptaron. Porque me ven feliz.
Mi experiencia no es tan mala comparada con la de otra gente, pero no tendría que ser así.
Para terminar, quiero decirles a todas las personas que estén pasando por una situación similar a la mía, que no tengan miedo de ser quienes son, que es su vida y que no tienen que esconder nada.
Si creen en el cielo, van a ir al cielo igual. Y si no pudieran entrar por ser gay, ¿para qué querer entrar en un cielo así?
Sean libres, sean quienes quieran ser y sobre todo, sean felices.

EVE
Hola, mi nombre es Evelyn Suarez. Me gustan los deportes, solía entrenar, los sábados salgo con mis amigxs y los domingos me junto con mi familia, como cualquiera. También como cualquiera tengo tatuajes, piercings y me gusta hacerme cosas en el pelo, como teñirme y raparme. ¿Por qué lo hago? Solamente porque me gusta, porque es mi cuerpo y mi pelo. Soy yo la dueña, y es algo que la gente no entiende.
Más allá de eso, a mi me encanta pasar tiempo por nenxs chiquitxs. En mi último año de secundaria, para juntar plata, me ofrecía como niñera a mamás que conocía, y me iba bastante bien para lo que me imaginaba. Un dia me recomendaron con una mamá que no conocía, le hablaron bien de mi, pero cuando me viò no quiso saber nada de mi porque decía que tenía muchos piercings y su hijo llegaba a ver mis tatuajes, empezó a hablar mal de mi y hacerme “mala fama” cuando ni siquiera me dio la oportunidad de tratar con ella ni con el nene. Me sorprendió mucho, me sentí muy mal, dijo que era un mal ejemplo para los nenxs que cuidaba.
Cuando llegue a mi casa tenia ganas de sacarme todo lo que tenia, pero me quedé mirándome al espejo y pensando ¿para qué? Yo elegí esto porque me gusta, me gusta como soy y soy feliz asi. Mis tatuajes no molestan, no muerden, no lastiman a otrxs, ni mucho menos me hacen irresponsable. No quiero dejar pasar situaciones similares a la que me paso a mi, porque lastiman mucho, y llega un momento en el que cansan. Después me di cuenta que de estas situaciones salgo sola, pero ¿cómo? Siendo como soy, sin dejarme llevar por lo que dicen los demás. ¿quién dice que está mal? ¿los estereotipos de la sociedad? Pobres, mandenles un beso.



EMI
Buenos dias, me llamo Emilia y tengo 17 años. Voy al colegio Nuestra señora del Huerto y estoy en quinto año. Quería comentarles una experiencia bastante complicada que me tocó vivir y es acerca de los prejuicios que pueden llegar a existir en los distintos ámbitos de la sociedad.
En primer año comencé a jugar al voley en el Cangallo Schule. Luego de dos años de entrenamiento y dedicación sentia que podia llegar mas alto en el mundo del deporte. Es por eso que gracias a mi entrenadora, quien me motivo, quise dedicarme al voley en algun club que tenga un nivel superior.
Fue así como a fines del 2014 tuve la iniciativa, con mi familia,  de buscar clubes de buen nivel. Analice las opciones que se presentaban en clubes grandes como River Plate, Ferro e Italiano. Cada uno de estos tenia sus pro y sus contra con respecto a horarios que se interponían con mis estudios, la distancia de cada uno y las dificultades de como llegar a estos.
Cuando fui a entrenar a  uno de estos clubes, me presente con la entrenadora de Ferro  y me pregunto cuando años llevaba jugando al voley y me pregunto de que club venia. Despues de eso la entrenadora se sorprendio al escuchar que yo no tenia el nivel de exigencia de ellos llevaban fisicamente y le cambio la cara completamente. Me advirtio que si queria jugar ahi tenia que ponerme a la altura de las demas jugadoras que ya estaban acostumbradas a hacer pesas. Fue por eso que la unica respuesta que tuve acerca de  mi aceptacion al club fue `muchas gracias por haber venido, cualquier cosa te llamamos´
Luego, fui a entrenar al club que sinceramente mas miedo le tenia y no solo por el nombre si no por el nivel que tiene en el deporte. En el 2015 alrededor de febrero y marzo comence a entrenar en River. La primera mirada que recibí del entrenador fisico fue negativa, ya que cuando me peso y me midio se dio cuenta que estaba en sobrepeso y por eso me advirtio que si yo queria realizar voley en River Plate iba a tener que bajar por lo menos 3kg y ponerme al dia con las chicas que ya tenían antigüedad en el club para poder rendir al nivel que me pedian. Una frase que me quedo muy grabada de aquel entrenador fisico fue ´si no tenes marcados los cuádriceps en las piernas, si no tenes los musculos bien definidos no sos considerado deportista´
Yo, ademas de sentirme avergonzada, tome la decisión de bajar esos kilos de mas que supuestamente tenia por mi cuenta, es por eso que tuve muchos trastornos alimenticios y que afectaron mi salud.
Al paso del tiempo, tuve que ir a muchas charlas con nutricionistas acerca de los trastornos que estaba teniendo. Ademas de asistir a una psicologa una vez a la semana para que me ayude a poder tener autoestima y poder entender que no es necesario tener un cuerpo perfectamente esculpido para ser considerado un deportista.
Gracias a toda la ayuda que me dieron mis familiares pude seguir haciendo voley pero no estoy de acuerdo con el pensamiento que tienen algunos entrenadores acerca de exigir un peso y una altura especifica para realizar un deporte.

Como nos contaron estos relatos, podemos ver que a nuestra sociedad actual le influyen mucho los pensamientos ajenos, por lo socialmente visto y aceptado como correcto. Desde chicos nos implantaron ciertos estereotipos que están bien vistos en nuestra sociedad, por lo tanto si no los seguimos la mirada del resto hacia nosotros cambia.
Desde nuestro punto de vista tenemos que hacer que esto cambie ya que cada uno tiene que ser como es, sin que nadie nos juzgue por ser y hacer lo que nos gusta. Mucha gente grande no puede aceptar que alguien piense o sea “diferente” y es por eso que se nos transmiten estos estereotipos a nosotros, y creemos que podemos cambiarlo si dejamos de transmitirlos, si enseñamos que cada cual es libre.
Además esto causa que algunas personas no puedan ser como realmente son, porque saben lo que les espera si lo hacen. Claramente dichas personas no pueden ser felices, porque a todos nos gusta poder ser como somos, no? Tendríamos que parar un minuto y pensar “bueno, es diferente, pero no significa que esté mal”, es cuestión de ponerse en los zapatos del otro u otra y pensar cómo nos afectaría a nosotros si saliéramos a la calle y que todo el mundo nos mire mal, se ría de nosotros y hasta nos diga cosas por cómo nos vestimos, cómo nos peinamos, etc. Porque pareciera que nuestra ropa indica nuestra orientación sexual, que según el deporte que hagan son maricones, que el largo de nuestra pollera te dice con cuantos tipos estamos, que nuestros tatuajes y aros nos muestran cuánto nos importan las cosas.
Pasa todo esto, y decimos “mejor esta la dejo pasar, no comento”. Y asi, cosita por cosita. Después tenemos 100 cositas que no comentamos. Y vienen los nudos en la garganta por tener atrapadas estas tantas cositas. Y cada vez nos sale un poquito más el valiente de adentro, que nos pide que contestemos, que hagamos algo, que no nos quedemos atrás. Y asi, sin mas, sale. Nos convertimos en eso que SIEMPRE quisimos ser, para todo momento. Y nos arrepentimos de no haber sido así antes. Entonces, lo decis, lo largas. “Basta. Harto/a me tenes. Dejame ser yo que asi soy feliz, no te metas. Es mi vida. Vos no tenes derecho a decidir algo sobre mi, sobre mi cuerpo, sobre mis pensamientos. Tampoco sabes lo que yo siento cuando escucho toda la mierda que decis, no sabes si me lastima, si no, si te ignoro, si me quedo pensando. No sabes. Y si sos vos? Y si te toca a vos? Que harías?”
Da bronca tener que pasar por estas situaciones ya que todo se minimiza.
+ “Che sos una ridicula”
Podes dejar de decirme cosas? Todo el dia lo mismo.
Y escuchas risas. Risas de que no importa, de que todo el circo sos vos.
Nosotros somos chicos, 17/18 años. Somos mandados, impulsivos, a veces reflexionamos, a veces no, y algunos adultos piensan que “todo nos importa nada” y quizás nuestros pares también lo piensen. Pero no. Soy una persona, y siento. Siento aunque no se note. Por favor, respetame.

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