LA ILUSIÓN DE LA UTOPÍA

Introducción

Una sociedad meritocrática da la ilusión de una utopía, en la cual cada uno ocupa su lugar en la sociedad que merece, en virtud, del esfuerzo que realice, talento y educación que posea para un determinado puesto de trabajo. Es una sociedad justa, en donde los individuos logran sus objetivos de acuerdo al esfuerzo y dedicación que realizan, y no lo hacen por otras causas como riqueza, apellido, religión, política entre otras.
El concepto de meritocracia se encuentra muy relacionado con el término de “determinismo”, una doctrina filosófica que propone que todos los fenómenos existentes están prefijados y sometidos a las leyes naturales.
En este presente informe daremos a conocer las características centrales de una sociedad meritocrática, ejemplos y contraejemplos, y su relación con el llamado “determinismo”.


Desarrollo

En la actualidad, el concepto de meritocracia ha obtenido protagonismo y mucha repercusión. Ya que, en sociedades como las nuestras, donde las desigualdades a nivel económico y social son un hecho, se torna dificultoso la existencia de una sociedad justa. Por ejemplo, un niño de clase alta, nacido en un contexto de individuos que tuvieron fácil acceso a obtener educación de primer nivel y vivieron con un determinado estándar de vida, definitivamente tiene muchas más posibilidades de prosperar a lo largo de su vida que un niño nacido en lugares más postergados, donde hay todo tipo de conflictos tanto económicos, la escasa cantidad de ingresos que poseen, como sociales, problemas personales en sus hogares, que pueden contrarrestar el progreso del niño, afectándolo también psicológicamente. Esto ocurre en los sectores más vulnerables de las ciudades, donde la delincuencia abunda, ya que no cuentan con las oportunidades de tener una vida digna con las necesidades básicas cubiertas, y es aquí cuando surge el concepto de: “exclusión social”. Esto refiere al proceso mediante el cual individuos o grupos sociales son excluidos de cualquier participación plena en la sociedad que habitan, y, por otra parte, la exclusión social es producto de la pobreza y del sistema. Esto genera que individuos que les tocó nacer, desarrollarse, y crecer en sectores postergados, y en una sociedad que los excluye, por más talento o esfuerzo que realicen para lograr sus objetivos, no podrán salir de su posición que ocupan en la sociedad. Estas realidades las sufren millones de personas día a día, que simplemente por su clase social no tiene las mismas posibilidades de progresa en la vida que otras personas, y a su vez, están relacionada con el concepto de determinismo; una doctrina filosófica que plantea que los individuos están condicionados por las leyes naturales, es decir prefijados de una manera necesaria por las condiciones en las que se produce, y sus acciones o actos están preestablecidos. Este es un claro ejemplo de las situaciones límites que sufren individuos de sectores empobrecidos, sometidos bajo una sociedad que no les permite progresar, sino que estancarlos en el mismo papel que ocupan en la sociedad desde que nacieron. Por otro lado, un contraejemplo sería la herencia que heredan niños adinerados, los cuales corren con alta ventaja de tener una mejor calidad de vida, acceso a mejor educación y salud de primer nivel, pero a su vez, por otro lado, ningún gobierno se propuso establecer impuestos para justificar tan enormes cantidades de dinero que se pueden destinar a acciones sociales. Las cifras de pobreza en nuestro país son alarmantes, ya que, según datos oficiales de un estudio de la UNICEF del año pasado, unos cinco millones de niños en nuestro país son pobres, es decir, un tercio de la población general.


Conclusión


En conclusión, en una sociedad meritocrática cada individuo logra sus objetivos de acuerdo al esfuerzo y dedicación que realizó, junto con sus virtudes y talentos; sin embargo, numerosas personas quedan fuera de la misma, ya que son excluidas por su posición social. De esta manera por más talento o esfuerzo que un individuo realice para progresar a lo largo de su vida, frente a un sistema como en el que hoy en día estamos viviendo, estas personas quedan fuera de cualquier tipo de participación plena en la sociedad, es así, cuando toman la senda del delinquismo, y surge aún más pobreza, marginalidad y exclusión social. Es por todas estas razones que no es posible la existencia de una sociedad meritocrática, es decir, una sociedad justa, y esto es, debido a la extrema desigualdad de clases que existe en todas las ciudades urbanas.

 

 

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