¿Qué estás pensando?

October 19, 2018

¿Qué estás pensando? ¿Qué ves cuando me ves? ¿Qué te transmito? ¿Y mi cuerpo qué te dice? ¿Qué te genera mi apariencia? ¿A quién te hago acordar? ¿A qué te hago acordar? ¿Qué estás esperando de mí? ¿Serán mis anteojos? ¿Será mi uniforme? ¿Será mi pañuelo? ¿Será porque crees que soy una mujer? ¿Será por las situaciones que viviste?

Ah! Me olvidé de presentarme: soy Coti y tengo 17 años. Si tuviera que definirme, diría que soy una persona bastante introvertida pero transparente. No me gusta el deporte ni las matemáticas, soy muy sensible y me gusta expresarme mediante la música y mediante mis movimientos. Y estoy acá para contarles una historia que tuvo lugar un viernes, cuando salí a bailar.

 

Son las 11 de la noche y estoy parada en fila en el lado izquierdo del Congreso, tomando vodka del pico, mientras me río con mis amigas y hablo con gente que acabo de conocer. Todo está bien, al menos por ahora. Unos hombres borrachos pasan caminando y me miran de arriba a abajo: amagan con acercarse a tocarme, mis amigas le bloquean el paso y a mí se me acelera la respiración. Hago lo que me enseñaron en terapia y me concentro en inhalar y exhalar, mis amigas están ajenas a mi pánico y no les parece la gran cosa. La hermosa naturalidad de ser mujer y estar preparada para ¿defenderse? de todo tipo de acoso, pienso. Y automáticamente se pone peor: dos masas negras, gigantes, levantan a una persona con mochila de sus brazos y lo golpean contra las rejas del Congreso mismo hasta tirarlo al piso. Gritos, chiflidos y algún que otro insulto inundan el aire, pero yo ya no escucho: una catarata de pensamientos inunda mi cabeza. Ese hombre fue golpeado contra las rejas del palacio de la democracia y no puedo evitar pensarlo como una ironía, la más grande de las controversias. Ahí adentro unos políticos que supuestamente representan a la mayoría luchan por nuestros derechos... a menos que seas negro, pobre, o mujer. Que resulta ser la mayoría de la población. Entonces, ¿a quiénes representan? "¡A los poderosos!" pienso, y me toma desprevenida mi inocencia de pensar que aquellos allí sentados piensan en nosotros.

Dije nosotros... entonces, ¿hay un ellos? ¿Quiénes son ellos?

 

Son aquellos que tienen el poder de nombrarnos, clasificarnos, controlarnos, estereotiparnos, formar nuestra imagen, cosificarnos, alienarnos. Porque somos chicos, porque no entendemos nada, porque somos desorganizados, porque estamos en cualquiera. ¿Y qué queda entonces para los marginados, los anormales, los irrespetuosos, los inmorales, los que viven libremente su sexualidad, los que escapan de su casa, los que no tienen recursos para vivir, aquellas que abortan en condiciones inhumanas, aquellos que marchan por justicia, los que piden monedas en la calle, los que roban, los que se drogan, los que rompen estereotipos, los que van en contra del sistema patriarcal y todos aquellos que viven?

 

Nos piden ignorar lo que pasa cuando todo lo que sucede está frente a nuestros ojos y nos condiciona, pretenden que cambiemos,  que mejoremos el futuro pero... ¡Ojo! No podemos intervenir en el presente.

Nos viven diciendo que lo que se viene es una mierda, nos vienen preparando toda la vida para ese futuro, pero...¿Y el ahora y aquí? Un presente lleno de críticas hacia nosotros y lo que nos rodea. El mundo adulto se llena de discursos como "que esto está mal" , "que lo otro podría estar mejor"...

 

Y entre tanto pensar, el tema ya cambió.La comida se enfrió pero yo sigo en el mismo lugar, sentada en la mesa con la misma conversación de siempre, con el mismo canal, con la novela que nos promete olvidarnos de los problemas pero que cae en los mismos estereotipos de siempre, y en mi cabeza ronda la misma pregunta de siempre ¿Y vos qué estás haciendo para cambiar eso que te hace tan infeliz?


 

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