Merlí: “Entre carreras y constelaciones”

“¿Desde cuándo la gente de su edad sólo hace lo que está permitido?” - Merlí Bergerón

 

¿Quién soy? ¿Quién es el otro y por qué somos diferentes? ¿Cómo influye el otro en mi? ¿Hay justicia en los destinos? ¿Cómo va a ser mi futuro? ¿Me siento presionado por ese futuro? Todas estas inquietudes se enfrentan en la serie catalana “Merlí”, en la cual el profesor Merlí Bergerón se encarga, a través de la filosofía y métodos propios de enseñanza, de revolucionar no sólo a los chicos, si no también a los padres y hasta sus propios colegas.

En la serie se configuran dos representaciones del futuro, una primera como meta, asociable a la figura de “la vida como maratón”; y otra como devenir, asociable a la figura de “la vida como constelación”.

 

 

FUTURO COMO META

 

 

A lo largo de la serie, dos lógicas centrales confluyen para construir la representación de futuro como meta: la del éxito y el fracaso, y la de los premios y los castigos. Ambas lógicas dan forma al ideologema de la vida como maratón.

 

 

Según la lógica del éxito y el fracaso,  lo único que importa es la meta alcanzada, y cualquier desvío o retroceso supone el “fin de la carrera” y por lo tanto, un fracaso. La lógica de premios y castigos, en relación a la anterior, establece que si se hace todo acorde con la meta que queremos alcanzar, aparecen una serie de retribuciones, recompensas para seguir “hacia adelante”. En cambio si hacemos algo que va en contra de ese gran objetivo, lo que aparecen son correctivos y sanciones para no desviarnos.

En este sentido llegamos a la figura de la vida como maratón: si el valor está al final, con la meta alcanzada, la vida se representa como un camino, una ruta unidireccional, cargada del sentido del deber para con el fin último, “la llegada”. Lo demás es distracción, tiempo perdido, vida perdida.

 

 

En la serie, dos claros ejemplos de esta modo de vida son Jaume y Elsa, el padre de Joan y la madre de Berta.

 

 

JOAN

Este es un personaje interesante a desarrollar, ya que es fruto claro de la presión ejercida por su padre para convertirse en quien en realidad no desea ser: un abogado como su progenitor. Opresión, obligaciones, responsabilidades impuestas… todo eso y mucho más lo lleva a sentir que todo lo que hace vale la pena porque es lo correcto, y que algún día va a darse cuenta de que fue fructífero.

En el capítulo 4, Jaume le dice a Joan: “mi padre fue un cabrón conmigo. No me lo puso fácil para llegar donde estoy. No quiero ser un cabrón contigo, pero haré lo que sea para que no descarriles. Dentro de unos años cuando seas abogado me lo agradecerás”.

Nunca se le pregunta a Joan qué desea él para su propio futuro, es más, su padre aviva la presión con muchas actitudes, como echándole en cara el hecho de haber logrado todo solo, sin ninguna ayuda: “yo a tu edad ya sabía lo que quería ser, y mi padre no era abogado, tuve que arreglármelas yo solito”

Llega un punto en el que Joan hace un quiebre y se replantea todo esto, siente que necesita esas libertades que otros a su edad disfrutan. Lo anterior puede verse reflejado en el momento en el que decide ir a la fiesta en la casa de Mónica a la que su padre jamás lo hubiese dejado ir sin la intervención de su madre, quien inventa una mentira resaltando el hecho de que Joan se la pasaba estudiando y que merecía esa distracción. Sin embargo, ante nuevos conflictos el padre se enfrenta a Merlí: “dices que lo que le inculcamos los padres no vale, le diste unas ideas en contra de los planes que tenemos para él”. Frente al reclamo, el profesor  responde: “¿alguna vez te detuviste a pensar que a lo mejor Joan tiene sus propios planes?”

 

BERTA

Desde el primer capítulo, Berta intenta llamar la atención de todos sus compañeros, por ejemplo, le dijo a Pol que tenía un retraso cuando el quiso terminar la relación, se escapó de la clase de Merlí a la calle y casi la atropella una moto, y se vendó el brazo para simular golpes.

En el capitulo 6, cuando Elsa, su madre, se entera que se había escapado, no hace más que reprochar y degradar a Berta:

 

“¿Qué creías?¿Qué no me enteraría? ¿Sabes que te abrirán un expediente y pueden mandarte a casa tres días? ¿Qué tienes en la cabeza, hija? Estoy agotada, todo el día pendiente de la peluquería y de tu hermana, acompañándola a entrenar, a las competiciones, pero al menos Cristina me da alegrías, gana las competiciones y tiene tiempo para sacarse sobresalientes. Pero llego aquí y veo el panorama, ¿has hecho hoy la cama? no; antes de entrar ya lo sabía. Contigo tiré la toalla: ¡Te escapaste del instituto! ¿No te da vergüenza? A mi sí, me llamó el director en persona: “Elsa, tranquila, que son cosas de la edad” Eso no es la edad, es mi hija que me da la mala vida. Sólo nos das disgustos, siempre con esa cara de amargada.”

 

De la misma forma que Jaume, Elsa tampoco tiene en cuenta lo que Berta puede llegar a querer. Incluso le pregunta para qué sigue estudiando, si había repetido dos años anteriores, como si de ella no se pudiese esperar nada bueno.

 

 

 

FUTURO COMO DEVENIR

 

La representación de futuro como devenir se configura como alternativa a lo largo de la serie, a partir del conflicto que, para muchos personajes, implica sostener y transitar “la vida como maratón”. También existen dos lógicas principales: la lógica de los desplazamientos, y la de la búsqueda siempre abierta. Ambas confluyen en el ideologema de la vida como constelación.

 

La lógica de los desplazamientos es la de la curiosidad y  la insistencia. La activa el deseo que se resiste a la quietud, a la estructura inalterable. Pero el valor no está en la meta alcanzada, sino en  la búsqueda siempre abierta, en la experimentación y la combinación de lo múltiple. Se hace del movimiento mismo, no puede responder exactamente a modelos previos ni sirve para ser codificada y repetida. Tampoco se mueve en una única dirección, sino que prueba, explora, hace del desvío un sentido, una oportunidad, un desplazamiento posible. Así aparece  la figura de la vida como constelación: confluencia de puntos que hacen de la vida a una figura compleja, múltiple y siempre interminable. Puede en algún punto frenarse momentáneamente, pero siempre recomienza.

 

JOAN

Joan no se siente cómodo con la representación de la vida como maratón, esto causa un proceso de quiebre que ocurre, por ejemplo, cuando se pregunta por la justicia, y se hace cargo de haber robado la copia del examen de Eugeni, o cuando rompe la maqueta del barco de su padre, cuando se hace el piercing en la nariz, o incluso cuando enfrenta a Jaume en la campaña de donación en la que ellos todos los años colaboraban, generando muchas discusiones entre ellos. En los momentos en donde la situación no daba para más, Joan se refugiaba en Merlí.

Pero todas estas situaciones tensas entre él y su padre dan otro giro cuando a Jaume le diagnostican un tumor, Joan se siente culpable porque en una de las discusiones le deseó la muerte, y Merli,  como siempre, lo tranquiliza diciéndole: “mira Joan, que un hecho pase después de otro no significa que sea necesariamente consecuencia del primero”.

 

BERTA

 

En el momento que la Elsa irrumpe en el instituto para retar a Berta en frente de todos por falsificar su firma para entrar más tarde a clase, Merlí se acerca a su banco en el aula y ve que está dibujado por todos lados. Así descubre su talento oculto con el lápiz. Cita a Elsa al instituto, y, siguiendo su lógica del futuro como meta, la lleva en una conversación y le pregunta por qué con tanto talento para el dibujo estaba en un bachillerato científico: “el próximo curso podría cambiarse de bachillerato. Si se lo propone, podría llegar a dedicarse y tener éxito”

Cuando llegan a su casa, Elsa y Berta tienen una conversación, ya lejos de la discusión y la pelea, acordando que si aprobaba primer año, podría cambiarse al bachillerato artístico el año siguiente. Al otro día, Merlí y Berta se encuentran en la entrada del colegio:

“Tú tienes talento, lo que pasa es que nadie te lo había dicho. Ya sabes que los padres a veces se equivocan, ¿no? Muy bien. Aunque tu madre diga que eres menos lista que tu hermana, aunque diga que eres un desastre, tu no le harás caso y pensarás que no tiene razón. Y el día que te  reconozca delante tuyo que

 

se ha equivocado contigo le dirás que ya sabías que estaba equivocada. ¿Me lo prometes?”


 

 

 

"La vida podría ser mucho más sencilla si no nos empeñásemos en complicarlo todo"

 

“Cada uno de nosotros tiene su línea de universo por descubrir, pero no se la descubre sino trazándola”. “Yo trato de explicar que las cosas, las personas, están compuestas de líneas muy diversas, y que no siempre saben sobre qué línea de sí mismos están, ni por dónde hacer pasar la línea que están trazando; en una palabra, que en las personas hay toda una geografía, con líneas duras, flexibles y de fuga.” dice Deleuze en su libro Rizoma.

“Tanto para los enunciados como para los deseos, lo fundamental no es reducir el inconsciente, ni interpretarlo o hacerlo significar según un árbol. Lo fundamental es producir inconsciente, y, con él, nuevos enunciados, otros deseos: el rizoma es precisamente esa producción de inconsciente.”

“En los rizomas hay nudos de arborescencia, y en las raíces brotes rizomáticos” Se habla de que el universo del rizoma no se rige por leyes de causa-efecto ni por leyes estructurales, sino que hay territorialización, desterritorialización y reterritorialización relacionadas entre sí.

En el rizoma se habla de puntos conectados entre sí, en constante interacción, que forman figuras complejas y siempre inacabadas, tal como podría ser una constelación ¿La vida en sí misma no es esto…? Una serie de eventos, sucesos que se van presentando en nuestros respectivos caminos, alterando esa figura que íbamos formando, generando desvíos quizás imprevistos ante nosotros que pueden frenar momentáneamente pero que siempre recomienzan. Esto rompería con la idea de una línea recta, una ruta unidireccional, que nos conduce hasta ese punto de llegada de la meta que muchas veces asociamos como la felicidad.

¿Pero qué hay del trayecto? Esa construcción, deconstrucción y alteración constante de eventos… ¿No es igual de importante esa figura muchas veces caótica que vamos creando? Después de todo, el caos es como una palanca para la evolución personal y de la humanidad. Cada tanto no viene mal desencajar del eje en el que estamos.

 

 

 

 

 

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